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30 de abril de 2026

Trazabilidad de lote en el laboratorio

Un sistema mínimo de registro que sobrevive auditorías internas.

La reproducibilidad de un experimento no depende únicamente del protocolo escrito; depende también de poder reconstruir, meses después, exactamente qué material se usó, de qué lote provenía y en qué condiciones se manejó. Sin ese registro, un resultado anómalo no se puede diagnosticar: no hay forma de distinguir un efecto biológico real de un artefacto causado por un lote fuera de especificación.

El mínimo indispensable de registro

Un sistema de trazabilidad no necesita ser complejo para ser útil. El mínimo funcional incluye, por cada vial que entra al banco de trabajo, cuatro datos capturados en el momento de la recepción y otros tres capturados en el momento de la reconstitución.

  • Número de lote impreso en el vial y fecha de recepción
  • Referencia al COA correspondiente (archivo o número de folio)
  • Fecha de reconstitución y disolvente utilizado
  • Volumen final y concentración calculada
  • Condiciones de almacenamiento tras la reconstitución

Por qué la bitácora en papel ya no basta

Una bitácora en papel es mejor que ninguna, pero es frágil frente a auditorías internas: es difícil de buscar, se pierde con el tiempo y no permite cruzar información entre experimentos que usaron el mismo lote. Una hoja de cálculo compartida, con una fila por vial y columnas fijas para lote, fecha, disolvente y concentración, resuelve el 90% del problema sin requerir software especializado. Lo importante no es la herramienta sino la disciplina de registrar cada vial sin excepción, incluidos los que se descartan sin usar.

Cómo sobrevive una auditoría interna

Cuando un resultado experimental se cuestiona —por un revisor, por un colega o por el propio investigador meses después— la primera pregunta útil es: ¿qué lote se usó y cuándo se reconstituyó? Si la respuesta está en un registro consultable en minutos, la auditoría interna es rápida y concluyente. Si la respuesta requiere reconstruir la memoria de quien hizo el experimento, la auditoría se vuelve una discusión sin datos, y el resultado queda en un limbo de credibilidad que ninguna estadística puede resolver después.

La trazabilidad de lote, en ese sentido, no es un ejercicio administrativo: es una condición previa para que un experimento sea defendible ante cualquier revisión, interna o externa, y para que el propio laboratorio pueda confiar en sus datos históricos al planear el siguiente experimento.